Agustín Francisco Esquivel y Vargas.

   Párroco quien escribió la obra: “El Fénix del Amor”.

 

Ana María López Tena

     Poetiza quien se dio a conocer en 1967 a nivel.   Estableció la corresponsalía del Seminario de Cultura Mexicana en Salvatierra.

 

Antonio Coria Maldonado.

     Ingeniero y maestro universitario, pionero de las obras de irrigación en la República.

 

Catarino Guerrero.

     Caudillo que se levantó en armas contra el porfirismo.

 

Federico Escobedo y Tinoco.

   Nació en Salvatierra, Guanajuato, el 8 de febrero de 1874. Hijo de Leandro Escobedo y Porfiria Tinoco de Escobedo. En 1886 ingresó al Seminario Palafoxiano de la ciudad de Puebla, en donde estudió tres años de humanidades. En 1889 pasó al Colegio noviciado de San Simón, de la Compañía de Jesús, cerca de la ciudad de Zamora, y allí cursó nuevamente latinidad durante un cuatrienio, al término del cual marchó a España a estudiar filosofía en Oña, Burgos. Habiendo regresado a México en 1895, ejerció el magisterio en varios institutos de la Compañía de Jesús hasta 1899.

 

    El 6 de diciembre de 1899 recibió la ordenación sacerdotal en Huamantla, Tlaxcala  pero abandonó la Orden jesuítica por urgencias de familia. Al año siguiente recibió las órdenes sagradas en el Seminario Palafoxiano. El 2 de mayo de 1907 fue admitido en la Arcadia de la ciudad de Roma, Italia, con el nombre de "Tamiro Miceneo". En 1905 ingresó a la Academia Mexicana. Individuo de número en la academia Mexicana de la Lengua en 1914;  en 1918 a la Real Academia Española como Correspondiente y en 1940 a la Colombiana con el mismo título honorífico. Murió el año de 1949 en la ciudad de Puebla, el 13 de noviembre.

 

   Don Federico Escobedo fue ilustre humanista, comparable con nuestros humanistas del siglo XVIII. Como ellos, de tal manera dominó la lengua latina, que además de traducir a sus poetas, expresó su propia poesía original, magistralmente, en los difíciles ritmos del Lacio. En 1902 publicó su libro de composiciones latinas, titulado Carmina latina. Tiene otros numerosos títulos más publicados en revistas y folletos. De Escobedo se puede afirmar lo que Menéndez y Pelayo dijo acerca de nuestros humanistas del siglo XVIII. El latín "no era para ellos lengua muerta sino viva y actual". Poseyó absoluto dominio del vocabulario y de todos los secretos sintácticos y prosódicos del latín.

 

   Escobedo reunió en su persona todas las condiciones que requiere un buen traductor, el cual debe conocer no sólo el significado literal de las palabras, sino también, sobre de ello, el espíritu del idioma extraño tan bien como el del propio. El padre Escobedo es celebrado principalmente por su traducción del latín al español de la Rusticatio mexicana del padre Rafael Landívar, la cual es, hasta el presente, la primera y única versión completa al español, hecha en verso. Esta versión no es estrictamente literal ni tampoco parafrástica. Podríamos llamarla interpretativa, pues a veces se ciñe al texto original y otras explicita o refuerza el pensamiento por adición de epítetos, que no son ripios, o por uno o más versos. Traduce varias odas de Horacio, muy apegadas al texto. Gabriel Méndez Plancarte, en su libro Horacio en México, señala especialmente las odas: la 3ª del 1.III., y la 5ª del 1.III., como magistralmente vertidas a nuestra lengua. El padre Escobedo entresaca algunos pasajes de la elegía de Tibulo, y traducidos los acompaña de comentarios, que son testimonio de su gran cultura literaria y humanística. Del volumen Selecta Patrum Societatis Jesu traduce varios poemas, "revistiéndolos -dice don Antonio Gómez Restrepo- de elegante forma castellana, interpretando con igual limpieza y gracia de estilo en aladas y gentilísimas estrofas". En su libro Flores del Huerto clásico recoge una interesante colección de frases virgilianas que han pasado al idioma español, como proverbios, sentencias o lugares poéticos. El padre Escobedo recoge lo mejor de su poesía original en español, en el libro titulado: Horacianas, Rapsodias bíblicas y Soledades canoras. Don Antonio Caso no escatima su elogio: "Poesía de noble ímpetu -dice en el prólogo- y generosa inspiración religiosa, ceñida al molde impecable del más sereno clasicismo". Sus rapsodias bíblicas no son puramente coloristas como las de Carpio, pues en ellas se funden las reminiscencias bíblicas con su propio y profundo sentimiento religioso.

 

Doctor Francisco Díaz Barriga.

        Concurrió al Congreso Constituyente como diputado electoral de Salvatierra, fue el primer jefe político local tras el  derrumbe de la dictadura porfirista.

 

José Ignacio Basurto.

   Presbítero humanista, escribió la obra: “Fábulas morales para la provechosa creación de los niños que cursan las escuelas de primeras letras”.

 

Juan Jesús Posadas Ocampo.

        Juan Jesús Posadas Ocampo Nació en Tarimoro, Gto. El 10 de noviembre de 1926; sin embargo, pasó su infancia en Salvatierra. Murió en la ciudad de Guadalajara en 1993 durante una balacera en un estacionamiento. Estudió en el Seminario Conciliar de Morelia y fue ordenado sacerdote el 23 de septiembre de 1950. Fue vicario en Pátzcuaro, y profesor y vicerrector de aquella casa de estudios. El 21 de marzo de 1970 fue preconizado segundo obispo de Tijuana, diócesis que regenteó  hasta el 3 de enero de 1983, en que fue trasladado a la de Cuernavaca, y en 1987 a la arquidiócesis de Guadalajara.

     En el seno de la Conferencia del Episcopado Mexicano ha sido presidente de la comisión episcopal para las Migraciones y el Turismo (1973-1979) y de la Doctrina de la Fe (desde 1979) Durante su episcopado en Tijuana publicó 12 cartas pastorales y múltiples.   En la esquina de Juárez y Madero se encuentra una placa alusiva a este personaje eclesiástico.

 

José Manuel Zozaya Bermúdez.

        Miembro de la Ilustre y Real del colegio de Abogados de México primer enviado extraordinario y ministro plenipotenciario del Imperio iturbidista ante los Estados Unidos, denunciante de las  yanquis sobre la nación mexicana y fundador de la primera fábrica de papel en el país. Nació el 4 de julio  de 1778, hijo de Doña Gertrudis Bermúdez y de La Fuente y del regidor Don Francisco Zozaya y Zorrilla; primero estudió en Salvatierra para después mudarse a México con unos parientes, se matriculó en la escuela de Jurisprudencia en la Real y Pontificia Universidad de México diplomándose en 1808; luego se doctoró en leyes en el Real Colegio de Abogacía.   En 1820 fue electo diputado por Guanajuato ante la corte española.

        Se casó con doña Joaquina de Zozaya y Gurtubay en primera nupcias, luego de enviudar contrajo segundas nupcias con doña María de los Ángeles de la Casa y Gallo.   Fue Examinador y Rector del Colegio de Letras de la Audiencia de México; después, en 1823 fundó la primera fábrica de papel en México, papel que sirvió para imprimir la Constitución de 1824.

        Murió el 21 de junio de 1853, a los 75 años de edad.

     

José María Pagola

        Designado intendente de la Provincia de Guanajuato por los insurgentes, enlace de éstos y a la vez interceptor de los correos realistas, murió fusilado cuando era presidente (el último) de la junta de Jaujilla, en 1818.

 

Luís Castillo Pérez

   Cronista de la ciudad, nació el 20 de octubre de 1921, sexto hijo de José Castillo Herrera y Joaquina Pérez, tuvo seis hermanos; su padre murió cuando él era niño por lo que su tutor fue su abuelo paterno.   Estudió en el Colegio “Guadalupe Victoria” y en la primaria “Benito Juárez”.

   1935.   Se trasladó a vivir a la ciudad de México y regresó luego de 8 años.

   1941.   Fundó el Centro Juvenil Salvaterrense en el DF.

   1942.   Participó en la fundación del Comité de la Colonia Salvaterrense en México, DF.

   1944.    Participó en los festejos del tercer centenario de a fundación de Salvatierra, realizando junto con un grupo de jóvenes un recorrido por la rivera del Río Lerma desde su nacimiento en el Estado de México hasta el Puente de Batanes.

   1945.   Participó en la liga municipal de básquet bol y organizó las Regatas en el Río Lerma.

   1951.   Fue miembro fundador del “Club Zorros”, contraparte del “Club de Leones”, fue parte también del Consejo de Caballeros de Colón.

   1957.   Regresa a la ciudad de México.

   1971.   Regresó a Salvatierra.

    Fue el autor intelectual del asilo de ancianos de la ciudad.   A lo largo de su vida participó en varias revistas y periódicos.   Escribió el libro para niños “Conoce tu tierra”, auspiciado por el presidente municipal Roberto García Montoya (1968-1970) y editado en la Caja Popular.   También escribió “Recuerdos Gráficos de mi tierra (1644 – 1980)”; además de “La Reina de las Luces”, también editado por la caja popular.  

 

Manuel Antonio Luvanlo y Vermeo.

   Teólogo, escribió la obra: “El hijo propio de Cristo por pontífice supremo de su universal iglesia N. P. Señor San Pedro”.

 

Mariano Abal y Cuadra.

   Presbítero, cuando radicaba en Valladolid se unió a los insurgentes, fue capturado en Aculco y murió en prisión en San Juan de Ulúa.

 

Miguel Sánchez.

   Brigadier insurgente, originario de San Nicolás de los Agustinos, tomó Huíchapan, San Juan del Río y amagó con tomar Querétaro; fue asesinado por Julián Villagrán.

 

Moisés García Villagómez.

        Caudillo quien se levantó en armas contra el porfirismo.

 

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